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La tipología de los monumentos megalíticos es extremadamente heterogénea, en este trabajo vamos a exponer una amplia y variada tipología, partiendo de los tipos más simples hasta los más complejos. A medida que van surgiendo estos últimos, se van adoptando formas cada vez más diversas. El tipo de monumento más simple es el menhir, no es más que una gran laja u ortostato de piedra colocado verticalmente en el suelo. Posiblemente tuvieron una función de delimitación del territorio o incluso un simbolismo fálico relacionado con ritos de la fertilidad. Sobre la base de los menhires se construye otro tipo algo menos simple de monumento megalítico, se trata del trilito, que consta de dos menhires que sostienen una gran laja de piedra colocada horizontalmente sobre ellos, constituyendo la base de la arquitectura adintelada.

Standing Stones of Callanish

Crómlech de Callanish (Islas Hébridas, Escocia)

La disposición de menhires en grandes formaciones dio lugar a la aparición de conjuntos megalíticos de gran monumentalidad. Los más representativos son el alineamiento y el crómlech. Los alineamientos consisten en largas filas paralelas de centenares de menhires, que a veces alcanzan varios km. de longitud; siendo los más conocidos universalmente, los conjuntos de Carnac (Bretaña, Francia). Por su parte, el crómlech es un círculo o anillo constituído por menhires, o por menhires y trilitos, como en el Crómlech de Stonehenge (Salisbury, Gran Bretaña); a veces pueden adoptar formas más complejas mediante círculos concéntricos, o intersección de los mismos. Su significado real no lo conocemos, y tal vez nunca lo sepamos; no obstante, algunos investigadores les han atribuído un significado cosmológico, quizá relacionado con observaciones estelares y efemérides equinociales, sin descartar un sentido sagrado, ritual y simbólico, relacionado a su vez con tales celebraciones.

Con todo, donde más ampliamente se manifiesta el fenómeno megalítico es en el desarrollo de la arquitectura funeraria. Las tumbas de técnica megalítica responden a las inquietudes espirituales y del más allá, inherentes a los pueblos que las construyeron. Se trataba de enterramientos de carácter colectivo, que acogían a los miembros de una tribu o clan a lo largo de varias generaciones. Su construcción solía ubicarse en lugares elevados o junto a los márgenes de las corrientes fluviales, por lo que también se les ha atribuído un sentido de demarcación territorial de tales comunidades.

Estos sepulcros artificiales en superficie (para distinguirlos de los sepulcros naturales o enterramientos que aprovechan las cuevas u oquedades del terreno) se caracterizan por ser construcciones externas que cuentan con una superestructura material que soporta la construcción, a diferencia de las construcciones internas carentes de superestructura y excavadas en el suelo, tales como las cuevas artificiales y los silos. Por lo que se refiere a estas últimas, las cuevas artificiales son construcciones internas en el terreno, cuyo resultado es un receptáculo fúnebre y un túnel de acceso, excavados y labrados ambos en una roca relativamente blanda que adopta un espacio equivalente al de las construcciones externas. Mientras las cuevas naturales y artificiales y los silos son más propios, aunque no necesariamente, de las comunidades neo-eneolíticas del Levante peninsular y la Meseta centro-oriental (Cuevas de Marroquíes Altos, en Jaén; Cuevas de Alcaide, en Málaga; o Cuevas de Alapraia, éstas en el distrito de Lisboa, en la Extremadura Portuguesa), los sepulcros o construcciones externas que cuentan con dicha superestructura se localizan en la fachada atlántica peninsular, la Cornisa Cantábrica, el Pirineo y las Sierras Béticas del Sur, con algunas manifestaciones en la Meseta centro-occidental.

Anta da Matança1

Anta da Matança (Fornos de Algodres, Guarda, Beira Alta)

Los sepulcros con superestructura o construcciones externas que aparecen en este dilatado período de tiempo, no sólo obedecen a una técnica megalítica u ortostática, pues durante el Calcolítico aparecen también sepulcros con superestructura de técnica de mampostería o técnica mixta. Aunque, no obstante, todos se caracterizan por ser enterramientos y panteones, que, independientemente de su morfología y dimensiones, se cubrían y ocultaban con un enorme túmulo de tierra y/o piedras, de disposición meticulosa y cuidada, cuyo perímetro normalmente estaba marcado por un peristalito o anillo de piedras más pequeñas o betilos.

Por lo que se refiere a los sepulcros con superestructura de técnica puramente megalítica u ortostática comienzan a construirse en el Neolítico y se desarrollan fundamentalmente durante esta etapa, aunque su evolución llegue a alcanzar los comienzos del Calcolítico. Éstos se caracterizan por un sistema de cubrición plano o adintelado, y podemos distinguir cuatro tipos principales, constituyendo cada tipo una evolución con respecto al tipo anterior, así tenemos:

a) Cista megalítica: Consiste en un paralelepípedo rectangular de reducidas dimensiones, constituído por seis pequeñas lajas de piedra.

b) Dolmen: Se trata de una gran cámara simple, cuya planta puede ser circular, poligonal u ovoide. Se compone de varias lajas u ortostatos de gran tamaño clavados en el suelo verticalmente (cuyo número, entre 6 y 9, varía en función de las dimensiones del monumento) con una ligera inclinación hacia el interior del espacio o recinto que conforman, el cual se cubre con una gran laja horizontal que se apoya en la parte superior de las lajas verticales.

c) Sepulcro de corredor (también denominado dolmen de corredor o tumba de cámara): Consta de una cámara de planta circular o poligonal (el dolmen simple) y un pasillo de acceso o corredor perpendicular al eje de la misma, y entre los que existe una marcada diferenciación que no sólo se circunscribe a sus plantas, sino que a su vez se percibe en alzado, puesto que el corredor suele ser normalmente de una altura inferior a la de la cámara.

d) Galería cubierta: Consta de una cámara y un pasillo de acceso o corredor, dispuestos a la misma altura y sin diferenciación neta entre ambos, adoptando todo el monumento una planta trapezoidal o rectangular alargada. Si la galería adopta una planta muy ancha, se colocan pilares intermedios que sirven de soporte.

Además de estos monumentos, existen, como se ha dicho anteriormente, otros sepulcros que aparecen en un momento posterior al Neolítico y que están relacionados con los inicios de la metalurgia, desarrollándose durante el Calcolítico. Por una parte, existen los sepulcros con superestructura de técnica de mampostería que se caracterizan por un sistema de cubrición pseudocupular y que habría que situar al margen del fenómeno megalítico. Entre éstos, habría que destacar el tholos o sepulcro circular sin o con corredor, que consiste, bien en una cámara simple de planta circular, bien en una cámara circular con corredor, construída, al igual que éste, con aparejo de mampostería en seco que se cubre con una falsa bóveda, también en mampostería, que se cierra por aproximación de hiladas.

Tholos de Los Millares

Tholos de Los Millares (Santa Fe de Mondújar, Almería, Andalucía)

Por otra, habría que mencionar a los sepulcros con superestructura de técnica mixta que si que ofrecen una conexión con el fenómeno megalítico. Éstos están representados por los tholoi o sepulcros de corredor con falsa cúpula. Este tipo de monumento consta, por un lado, de una cámara de planta circular o poligonal construida con grandes lajas u ortostatos en su base o parte inferior y cubierta con una falsa bóveda, construida con aparejo de mampostería en seco por aproximación de hiladas; y por otro lado, de un corredor o dromos, diferenciado de la cámara, al igual que los dólmenes de corredor, en planta y en alzado, que puede adoptar para su construcción, o bien una técnica megalítica, o bien una técnica en mampostería.

Así, estos dos últimos tipos de construcciones aparecen durante el Calcolítico, siendo más recientes que los primeros dólmenes simples y dólmenes de corredor. De esta forma, a lo largo del período que nos ocupa, podemos distinguir dos grandes etapas en el desarrollo del fenómeno megalítico (o paramegalítico) en la Península Ibérica:

1.- Primera Etapa (4500 – 2500 a.C.): Coincide fundamentalmente con la segunda mitad del período Neolítico y los comienzos del Calcolítico, y comprende las construcciones realizadas con superestructura de técnica puramente megalítica u ortostática. A su vez, habría que distinguir tres fases:

a) Primera Fase (4500 – 3500 a.C.): Coincidiría aproximadamente con los últimos momentos del Neolítico Antiguo y los primeros del Neolítico Pleno. En este momento harían su aparición las cistas megalíticas y los primeros dólmenes simples, bien de planta más o menos circular, bien de planta rectangular; en estos últimos habría que ver el punto de arranque de la evolución de la galería cubierta, así como en los primeros, el principio de la que lleva al sepulcro de corredor. Por lo que se refiere al material aparecido en las tumbas, éste consiste en hachas pulimentadas, cuchillos de sílex y microlitos geométricos (trapecios y triángulos de tradición epipaleolítica), a la vez que una cerámica relativamente tosca, con formas simples, principalmente esféricas, y sin decoración.

b) Segunda Fase (3500 – 3000 a.C.): Corresponde a las fases medias y finales del Neolítico Pleno. Se desarrollan ampliamente los dólmenes o sepulcros de corredor con cámara circular o poligonal, al igual que los dólmenes simples. Los materiales son básicamente los mismos, aunque habría que añadir las puntas de flecha de base cóncava o convexa y objetos de adorno, consistente en perlas de collar de piedra y hueso. En algunos casos además, se documentan los primeros ídolos-placa de pizarra grabados. Los ejemplares más importantes y mejor conservados de esta fase los encontramos en el Alto Alemtejo y las Beiras (Portugal) y en Extremadura y Galicia (España).

c) Tercera Fase (3000 – 2500 a.C.): Esta fase coincide con la eclosión del Calcolítico (calcolítico pre-millarense) y se podría considerar como el período de apogeo del fenómeno megalítico, que adquiere gran difusión por gran parte de la Península Iberica, observándose ya relaciones entre diversas áreas de la misma y los países oceánicos (sobre todo Bretaña). En estos momentos aparecen ya las galerías cubiertas, que evolucionan a la par que los sepulcros de corredor, llegando ambos a su máximo florecimiento entre el 2700 y el 2500 a.C. Los materiales también evolucionan con respecto a la etapa anterior, dándose con profusión puñales y alabardas de sílex, a la vez que ídolos-placa y “báculos” de pizarra con decoración geométrica grabada y cerámica “a la almagra”. Al mismo tiempo comienzan a aparecer los primeros utensilios de cobre.

Planta y sección de una galería cubierta (Antequera, Málaga)

Planta y sección de una galería cubierta (Antequera, Málaga, Andalucía)

2.- Segunda Etapa (2500 – 1800/1400 a.C.): Durante este tiempo asistimos al pleno desarrollo del Calcolítico, representado en la cultura almeriense de Los Millares y la cultura portuguesa de Vila Nova de Sao Pedro, así como a los inicios de la Edad del Bronce. Se desarrollan entonces las construcciones realizadas con superestructura de técnica de mampostería o de técnica mixta. Podemos distinguir dos fases:

a) Primera Fase (2500 – 2000 a.C.): Coincidiría con el Calcolítico millarense precampaniforme, caracterizándose esta fase por el surgimiento de los tholoi o sepulcros de falsa cúpula, construídos fundamentalmente con superestructura de técnica mixta, y los poblados fortificados, aunque se continúan construyendo tumbas con superestructura de técnica megalítica, como los grandes sepulcros de corredor, pero sobre todo se erigen monumentales galerías cubiertas. Por lo que respecta a los materiales, se observa como adquiere gran desarrollo la metalugia del cobre, encontrándose numerosos utensilios de este material en las tumbas. Al mismo tiempo, se continúa produciendo una industria microlítica que no difiere gran cosa de la de la tercera fase de la etapa anterior.

b) Segunda Fase (2000 – 1800/1400 a.C. o hasta más tarde): Esta fase se corresponde con el calcolítico millarense campaniforme, pues coincide con el desarrollo de la cultura del Vaso Campaniforme, entrando plenamente en la Edad del Bronce (e incluso en la Edad del Hierro). En esta época el megalitismo se encuentra en franca decadencia, constituyendo de alguna manera un fenómeno algo marginal, muestra de ellos son ciertos cromlechs de cronología tardía, algunos ya de la Edad del Hierro, que se encuentran en la región pirenaica. No ocurre lo mismo con los sepulcros circulares con o sin corredor y falsa cúpula con superestructura de técnica de mampostería, los cuales se siguen construyendo, fundamentalmente en la Extremadura portuguesa, el Algarve y el sudeste peninsular. Asimismo, en plena Edad del Bronce se continúan reutilizando numerosos sepulcros construídos durante el Calcolítico. El material está representado por todo tipo de utensilios metálicos de cobre, y más tarde de bronce; mientras la industria cerámica está caracterizada por el vaso campaniforme.

Alineamiento de Kermario (Carnac, Francia)

Alineamiento de Kermario (Carnac, Bretaña)

ANEXO

Esquema tipológico de enterramientos neo-eneolíticos

1. Sepulcros naturales (Cuevas naturales)

2. Sepulcros artificiales de superficie:

2.1. Sepulcros carentes de superestructura (construcciones internas): Hay que considerar dos subtipos:

2.1.1. Cuevas artificiales.

2.1.2. Silos.

2.2. Sepulcros con superestructura (construcciones externas): Cubiertos con túmulo (fre.: tumulus; eng.: mound, funerary mound, barrow o cairn; ger.: Hügel; por.: mámoa; ita.: túmulo): Se dividen en tres subtipos según la técnica de construcción:

2.2.1. Sepulcros con superestructura de técnica megalítica u ortostática:

2.2.1.1. Cista megalítica.

2.2.1.2. Dolmen (por.: anta; fre., eng. y ger.: dolmen; baq.: tregu-arri o jentil-arri).

2.2.1.3. Sepulcro de corredor, dolmen de corredor o tumba de cámara (fre.: dolmen à couloir o chambre à couloir; eng.: passage grave; ger.: Ganggrab; por.: anta u orca; ita.: sepolcro a corridoio).

2.2.1.3.1. Sepulcro de corredor corto.

2.2.1.3.2. Sepulcro de corredor largo.

2.2.1.3.3. Sepulcro de corredor en “V” (eng.: wedge-tomb).

2.2.1.4. Galería cubierta (fre.: allée couverte; eng.: gallery-grave o long-stone-cist; ger.: Galeriegrab, Steinkiste o westeuropaische Steinkiste; ita.: galleria coperta o dolmen allungati).

2.2.2. Sepulcros con superestructura de técnica mixta, tholoi o sepulcros circulares de corredor con falsa cúpula construidos alternativamente con técnica ortostática y técnica de mampostería (ger.: Kuppelgrab; por. y fre.: tholos):

2.2.2.1. Tholos con base de la cámara y corredor construidos con técnica ortostática (Tholos A).

2.2.2.2. Tholos con base de la cámara construida con técnica ortostática y corredor construido con técnica de mampostería (Tholos B).

2.2.2.3. Tholos con base de la cámara construida con técnica de mampostería y corredor construido con técnica ortostática (Tholos C).

2.2.3. Sepulcros con superestructura de técnica de mampostería, tholoi o sepulcros circulares de falsa cúpula -con o sin corredor- construidos enteramente con técnica de mampostería:

2.2.3.1. Sepulcro circular de falsa cúpula con corredor construidos ambos con técnica de mampostería (Tholos D).

2.2.3.2. Sepulcro circular de falsa cúpula sin corredor construido con técnica de mampostería (Tholos E) (ger.: Rundgrab).

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