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Este es un post que jamás hubiera querido escribir. Desde que comenzaron los atentados contra el Patrimonio Histórico Iraquí en las cercanías de Mosul (provincia de Nínive) por parte del denominado Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL o simplemente EI; ISIS en inglés, de Islamic State of Iraq and Syria; DAESH en árabe), empecé a pensar en escribir algún artículo para denunciar esta situación. Pero la precipitación de los acontecimientos nos ha superado y la magnitud de este crimen contra el Patrimonio de la Humanidad se ha ido incrementando día a día, según nos iban llegando noticias de este despropósito.

Destrucción Museo de Mosul (26-febrero-2015)1

Destrucción de la faz de uno de los lamassu de la Puerta de Nergal de Nínive con un martillo neumático el 27 de febrero de 2015

Estos sucesos son hasta el momento el último episodio de la destrucción del Patrimonio de Oriente Medio. Esta devastación comenzó en 2003 con la invasión de Irak por las tropas de Estados Unidos y sus aliados. Los daños colaterales “involuntariamente” perpetrados al Patrimonio Iraquí como consecuencia del conflicto bélico, así como el expolio de museos y yacimientos arqueológicos, son el inicio de su merma. La inestabilidad política subsiguiente facilitó la continuidad de esta situación y el estallido de la guerra civil en Siria a principios de 2012 contribuyó a reproducir este estado de cosas en un entorno adyacente. Pero ha sido con la aparición del EI, primero en Siria y luego en Irak, cuando la destrucción del patrimonio de toda la región se ha convertido en una destrucción sistemática.

En el post de apertura de este blog, aparecido el 18 de septiembre de 2014, alertaba sobre el aniquilamiento del Patrimonio Histórico de Siria, al tiempo que hacía una breve reflexión sobre las dificultades que entraña la conservación del legado histórico y la irreversibilidad que conlleva su desaparición. Si éste se destruye, se desvanecerá para siempre.

Mosul y su región fueron tomadas por el EI a finales de junio de 2014, resultado de un proceso de ocupación del norte iraquí desde las zonas controladas por el EI en Siria. Ya en 2014 el EI expoliaba yacimientos arqueológicos en el norte de Irak y traficaba en el mercado negro con los objetos que iba recopilando para sufragar su particular y delirante “misión”. Así mismo, había amenazado con la destrucción de sitios arqueológicos y había atentado contra templos de otras confesiones pertenecientes a épocas anteriores al surgimiento del Islam o contemporáneas, pero consideradas paganas, infieles o herejes. A muy pocos le importó, y nadie puso remedio para evitar lo que se venía encima.

A comienzos de 2015 hemos asistido al hasta ahora último acto de esta pesadilla. El 4 de enero de 2015 el EI dinamitó las murallas reconstruidas de la antigua ciudad asiria de Nínive. El 27 de febrero, asistimos impotentes a la visión de la destrucción del Museo de las Civilizaciones de Mosul y los lamassu de la Puerta de Nergal en Nínive. Apenas una semana después, el 5 de marzo, emprendieron la demolición de la ciudadela asiria de Nimrud (la antigua Calaj), dos días más tarde, el 7 de marzo, le tocó el turno a la antigua ciudad partha de Hatra, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1985, y al día siguiente, el 8 de marzo, arrasaron el recinto arqueológico de la también ciudadela asiria de Jorsabad (la antigua Dur-Sharrukin).

A man topples a statue in a museum at a location said to be Mosul

Destrucción de una escultura partha del Museo de las Civilizaciones de Mosul el 27 de febrero de 2015

El año pasado numerosas iglesias cristianas, mezquitas y santuarios religiosos cristianos e islámicos de las provincias de Nínive y Kirkuk ya habían sido demolidos por el EI. En septiembre de 2014 destruyeron la Iglesia Asiria Verde de Tikrit, datada en el siglo VII; idéntico destino aguardó a la iglesia de la Virgen María en Mosul y otras muchas de esta ciudad. El atentado más reciente ha sido la demolición de la iglesia caldeo-católica de Mar Gorgis (San Jorge o San Markourkas) al norte de Mosul, dinamitada el pasado 10 de marzo de 2015. También construcciones religiosas chiíes han estado en el punto de mira, ya que esta facción religiosa del Islam, mayoritaria en Irak, es considerada hereje por el EI. Incluso edificios religiosos suníes como mausoleos o santuarios, entre los que cabe citar los de los Profetas Jonás y Daniel o los de los santones musulmanes, compañeros del Profeta Mahoma, han sido derruidos. La destrucción perpetrada no sólo ha afectado a vestigios arqueológicos o edificios religiosos, el patrimonio bibliográfico también se ha visto afectado. El 22 de febrero quemaron ocho mil libros antiguos conservados en la Biblioteca de la ciudad de Mosul. Por el momento, es complicado hacer un balance de los daños, ya que es mucho lo destrozado y nada indica que esto haya acabado. Tan sólo señalar que el perjuicio producido sobre el legado de la civilización partha es ya incalculable.

Todo esto forma parte de un programa de limpieza étnica y cultural en los territorios controlados por el EI. Han masacrado a miles de personas de comunidades secularmente asentadas en estas tierras. Cristianos caldeos, yazidíes, chiíes e incluso diferentes facciones suníes que no se ajustan a su estrecha y disparatada interpretación del Islam han sido cruelmente asesinados. Han arremetido contra todos aquellos que no aceptan o simplemente no se identifican con su antojadiza visión de la organización de la sociedad, basada en los preceptos de su particular establecimiento de la sharía o ley islámica. Estos fanáticos psicópatas no han tenido ningún reparo en asesinar ancianos y niños, en violar y matar mujeres y niñas, homosexuales, reporteros, prisioneros de guerra… Una flagrante violación de los derechos humanos y un genocidio al que la Comunidad Internacional “no ha podido” o no ha querido responder.

Tras la eliminación de las personas, ha venido la eliminación de su legado cultural. Han esgrimido “justificaciones” religiosas para eliminar toda la herencia cultural preislámica, argumentando que es un mandato del Profeta para acabar con la idolatría, pero no nos engañemos, no es sólo iconoclasia. La destrucción del patrimonio histórico de un pueblo es un paso más para acabar con su identidad cultural y colectiva, un pueblo sin historia y sin legado es un pueblo vacío, sin referentes culturales, víctima propiciatoria de los procesos de aculturación, del fanatismo y sumamente manipulable.

Iglesia caldeo-católica de Mar Gorgis al norte de Mosul

Iglesia caldeo-católica de Mar Gorgis al norte de Mosul tal como era antes de ser demolida por los terroristas del EI el 10 de marzo de 2015

Qais Hussein Rashid, ministro del Departamento de Turismo y Antigüedades de Irak, llevaba tiempo alertando sobre el peligro que se cernía sobre el Patrimonio Histórico Iraquí. Desde julio de 2014, al poco tiempo de la invasión de los territorios del norte de Irak por el EI, solicitó ayuda a Estados Unidos y la Unión Europea para poder llevar a cabo la preservación del legado iraquí y evitar el desastre. Cuando comenzó la devastación de los vestigios de la milenaria civilización asiria a principios de este año, volvió a hacer reiterados y desesperados llamamientos a Occidente y la Comunidad Internacional. Ya sabemos cuál ha sido la respuesta.

Inútiles han sido también las peticiones de Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, para poner freno a toda esta barbarie, así como los llamamientos dirigidos a la Comunidad Internacional para intervenir y evitar esta catástrofe cultural. Esto no ha hecho sino corroborar la inoperatividad de los organismos internacionales, ya que todo se ha reducido a emitir condenas y reprobaciones ante hechos consumados que han sido calificados como crimen de guerra.

La hipocresía de Occidente no tiene nombre. Si no ha habido ninguna reacción para haber podido salvar todas las vidas humanas que hasta ahora se ha llevado por delante todo este desatino, difícilmente se iban a involucrar en preservar el patrimonio. Tanto el EI, como el Afganistán talibán, son problemas creados por Estados Unidos y sus socios de la OTAN. La actual situación de Irak es consecuencia directa de la funesta invasión norteamericana de 2003. Perversos personajes como George Bush y Donald Rumsfeld, valiéndose de falaces argumentos, abrieron la Caja de Pandora, y los vientos que de ella salieron, se han transformado en incontrolados huracanes. Ahora, una vez desatado el mal que ha generado tan tremendos monstruos, no sólo no se implican en solucionar unos problemas que han sido creados por ellos mismos, sino que se desentienden, abandonando a su suerte a los países vecinos en particular, abocados a un conflicto regional, y poniendo en riesgo de un conflicto global al mundo en general.

El legado de la Cuna de la Civilización ha sido ultrajado. Su irreversible pérdida supone una gran tragedia para el Patrimonio de la Humanidad. Hoy por hoy, el daño está hecho, en nuestra mano está detener la escalada de la sinrazón, pues la siniestra sombra del diablo Pazuzu, el genio del mal y de la desgracia en la mitología mesopotámica, aún planea sobre nosotros. Desde Himilcón, como historiadores y arqueólogos, tenemos el doloroso deber de divulgar estos luctuosos sucesos y concienciar a las generaciones presentes y futuras sobre el inmenso valor que para la Humanidad entera tiene el legado de nuestros predecesores.

Destrucción Museo de Mosul (26-febrero-2015)3

Instantánea del vídeo que muestra la destrucción de una las piezas del Museo de las Civilizaciones de Mosul el 27 de febrero de 2015

Referencias:

– AGUDO VILLANUEVA, Mario. “Reportaje. El patrimonio de Irak y Siria: entre la barbarie y la hipocresía”, en Mediterráneo antiguo: arqueología e historia, 9 de marzo de 2015.

Magnífico artículo de Mario Agudo sobre la salvaje destrucción del Patrimonio Histórico de Siria e Irak y la hipócrita actitud de Occidente al respecto.

– APARICIO RESCO, Pablo. “DAESH, iconoclastia y el laberinto de la hipocresía”, en Tecnologías de Representación Gráfica del Patrimonio, 10 de marzo de 2015.

Interesante reflexión acerca de la destrucción de las imágenes y su repercusión en nuestra memoria colectiva, así como sobre el tráfico ilegal de antigüedades y la farisaica disposición ante el patrimonio por parte de sus adquisidores.

– JONES, Christopher. “Analysis of the ISIS destruction at the Mosul Museum”, in Ancient History et cetera, 9 de marzo de 2015.
– JONES, Christopher. “Assessing the damage at the Mosul Museum. Part 1: the Assyrian artifacts”, in Gates of Nineveh, 27 de febrero de 2015.
– JONES, Christopher. “Assessing the Damage at the Mosul Museum, Part 2: The Sculptures from Hatra”, in Gates of Nineveh, 3 de marzo de 2015.

Christopher Jones, doctorando en Ancient Near Eastern History en la Columbia University of New York, en estos dos artículos hace un balance de los daños perpetrados durante el asalto y la destrucción del Museo de las Civilizaciones de Mosul.

– LONGORIA, Pablo. “El mazo del Estado Islámico ataca de nuevo”, en El Confidencial. Cultura, 7 de marzo de 2015.

Ineludible reflexión sobre las consecuencias de la destrucción del Patrimonio de la Humanidad en Oriente Medio y su relación con el desmantelamiento de una sociedad multicultural.

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