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El Valle de las Rosas se encuentra en el centro de Bulgaria, en la provincia de Stara Zagora. Está situado al sur de la Cordillera de los Balcanes (en búlgaro Stara Planina) y al norte de la parte oriental de la Cordillera de Sredna Gora. La capital de la provincia, que lleva el mismo nombre de Stara Zagora (situada a 100 km. al este de Plovdiv y a 231 km. al este de Sofía), es la antigua Beroe fundada por los tracios en el siglo IV a.C. Es precisamente esta región de Bulgaria uno de los lugares donde se han encontrado mayor cantidad de restos arqueológicos de la civilización tracia.

Valle de los Reyes Tracios

Mapa del Valle de los Reyes Tracios

Los tracios fueron un pueblo indoeuropeo que se estableció en la región balcánica (Bulgaria, Rumanía, noreste de Grecia y Turquía europea) durante la Edad del Bronce. Desde finales del II milenio a.C. tuvieron contacto con los griegos, pero será a partir del siglo VI a.C. cuando se intensifiquen sus relaciones, debido a la expansión colonial griega por las costas del Mar Negro. Tras la retirada persa de Grecia y los Balcanes en 479 a.C., después de haber sido derrotados por los griegos en la Segunda Guerra Médica, el jefe tracio Teres I (450 a.C.-431 a.C.) unió diversas tribus tracias a mediados del siglo V a.C. y se erigió en rey. Esta confederación fue el germen del surgimiento del reino odrisio, que se desintegraría en tres pequeños reinos a mediados del siglo IV a.C., entre los cuales sobresaldría uno de ellos que establecería su capital, Seutópolis, en el valle del Tundzha. Este estado fue el que perduró más tiempo, pues los demás fueron cayendo bajo el control de Filipo II de Macedonia. Seutópolis recibe el nombre de su fundador, el rey Seutes III (331 a.C.-300 a.C.). Éste en principio fue tributario de Alejandro Magno, pero tras la muerte del caudillo macedonio en 323 a.C., se levantó en armas contra sus opresores. Simultáneamente, Tracia fue disputada por los generales de Alejandro, los denominados Diádocos. Uno de ellos, Lisímaco, se estableció en este territorio como gobernador y sostuvo una continua lucha con Seutes III hasta finales de la penúltima década del siglo IV a.C., que concluyó con la sumisión definitiva del rey tracio. A principios del siglo III a.C. el reino odrisio fue devastado por las invasiones celtas. En 282 a.C. éstos tomaron y destruyeron la ciudad de Seutópolis.

En pleno centro del Valle de las Rosas, en medio de la Presa de Koprinka, que embalsa las aguas del río Tundzha, se hallan las ruinas de la ciudad de Seutópolis. Su desarrollo tuvo lugar entre las postrimerías del siglo IV a.C. y los comienzos del III a.C. Fue excavada a mediados del siglo XX por el arqueólogo búlgaro Dimitŭr Petrov Dimitrov, tras su descubrimiento en 1948. Las excavaciones arqueológicas que se llevaron a acabo revelaron la existencia de un recinto fortificado, reforzado con torres y bastiones, que envolvía la ciudad. Ésta se caracterizaba por tener un trazado hipodámico, característico de las ciudades helenísticas. Estaba estructurada en cuatro sectores rectangulares, separados por dos grandes vías que se cruzaban en el centro de la urbe y que formaban una plaza en la encrucijada de ambas avenidas, los cuatro sectores estaban conformados por calles que se cruzaban en ángulo recto, donde se han constatado la existencia de casas de dos pisos.

Gran Túmulo de Kosmatka

Diseminados por todo el valle, sobre todo hacia el norte y el este de la capital de los odrisios, se encuentran numerosos túmulos, más de un millar, que durante siglos han custodiado elegantes templos-tumba. Cuando se transita por la carretera que va de Shipka a Kazanlak o de ésta a Gabarevo o Muglizh, podemos ver continuamente a ambos lados de la calzada decenas de colinas, unas más grandes que otras, que nos muestran la alta densidad de túmulos que se da en este valle. Esta concentración de tumbas ha dado lugar a la denominación de la región como Valle de los Reyes Tracios. Las tumbas se encuentran bajo túmulos de tierra y su estructura general consta de un estrecho corredor o dromos y una antecámara rectangular, cubiertos por una techumbre plana o a dos pendientes, y una cámara funeraria de planta rectangular o circular, cubierta el primer tipo también con techumbre a dos pendientes o abovedada y el segundo con cúpula a modo de tholos. Siguen modelos helenísticos como los de las tumbas macedonias que se pueden ver en Vergina o en Pella.

En la ciudad de Kazanlak, ubicada en la parte central del valle a unos 194 km. al este de Sofía, se encuentra la Tumba de Kazanlak. El descubrimiento de esta tumba tuvo lugar en 1944 en el contexto de la II Guerra Mundial, ya que su hallazgo fue fortuito, al elegirse la parte sur del túmulo para instalar una batería antiaérea. Así, Dimítar Jrístov, director del Museo de Historia de la Ciudad “Iskra”, consciente del valor y la singularidad del descubrimiento, informó enseguida a los más ilustres arqueólogos e historiadores del arte de Bulgaria. Se llevaron a cabo investigaciones arqueológicas que aportaron escasos materiales, puesto que la tumba fue saqueada ya en la Antigüedad.

Tumba de Kazanlak-2

Corredor y antecámara de la tumba de Kazanlak

El monumento data de finales del siglo IV a.C. o principios del siglo III a.C. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. La tumba es de pequeñas dimensiones y es semejante a las encontradas en la ciudad de Seutópolis. Consta de tres espacios, un pequeño corredor o pasillo abierto semidestruido de apenas dos metros de longitud (1,95 m.) por otros dos metros de altura (2,24 m.), una antecámara de planta rectangular cubierta por una falsa bóveda formada por la inclinación de los muros, los cuales están decorados con bandas de color negro, rojo y blanco, y, por último, por una cámara de planta circular con cúpula truncada y sección en forma de colmena de reducido tamaño, casi tres metros de diámetro (2,90 m.) y unos tres metros de altura (3,25 m.).

Sirvientes y palafrenero que lleva los caballos de la cuadriga en la cúpula de la cámara de la Tumba de Kazanlak (reproducción)

No obstante, no es la mayor o menor calidad arquitectónica de la tumba lo que la hace singular, sino las magníficas pinturas murales que decoran la cúpula de la cámara principal. El zócalo de ésta se encuentra estucado con colores negro y amarillo pálido que imitan el mármol. Sobre esta base y la escena de la cúpula se intercala una amplia franja de color rojo. El arranque de la cúpula se decora con un friso compuesto por doce rosetas tetrapétalas de color azul y rojo que alternan con bucráneos o cabezas de bovinos. A continuación se representa el banquete funerario, el eje central de la escena se sitúa frente a la entrada de la cámara y muestra a un matrimonio tracio sentados en torno a una mesa dispuesta para el ágape. Ambos están ataviados con ricas vestiduras a la manera de la aristocracia helénica, el esposo se representa coronado en severa y serena actitud tomando la mano de su compungida esposa. A cada lado de los cónyuges se sitúan los músicos y los sirvientes que portan las viandas y valiosos enseres de la familia contenidos en un cofre y pequeñas cajitas. En la parte de la cúpula que se sitúa sobre la puerta de entrada encontramos una bella escena ecuestre compuesta por tres palafreneros, uno de ellos lleva una cuadriga (carro tirado por cuatro caballos) y los otros dos sendos caballos ensillados. Por último, en la parte superior de la cúpula se inserta una escena de una frenética carrera de bigas (carros tirados por dos caballos).

Músicos y sirvientes representados en la cúpula de la cámara de la Tumba de Kazanlak (reproducción)

Se sabe por la información aportada por el historiador griego Heródoto que los rituales funerarios tracios tenían una duración de tres días. El primer día estaba dedicado a los sacrificios de animales, concretamente los caballos del difunto que le acompañarían en su viaje de ultratumba, esta práctica funeraria era muy común entre pueblos euroasiáticos nómadas, como se puede comprobar en numerosas tumbas escitas de las estepas del Ucrania y el sur de Rusia. El segundo día tenían lugar las competiciones de carreras de caballos, tal y como aparecen representadas en el la parte superior de la cúpula. Finalmente, el tercer día se ofrecía el banquete ritual a la familia del difunto y a los participantes en el rito funerario, tal y como queda reflejado en la escena principal. Actualmente, por motivos de preservación y conservación no se puede acceder al monumento para ver las pinturas originales, por lo que la visita se circunscribe a la contemplación de éstas en una fiel reproducción realizada a tal efecto.

La cultura tracia, al igual que otras culturas de la cuenca mediterránea que se desarrollaron durante los siglos IV a.C. y III a.C., forma parte del complejo cultural que se ha dado en llamar civilización helenística. La adopción de la cultura griega se constata en las artes plásticas, el urbanismo, la indumentaria, la organización militar e incluso en la utilización de la lengua griega como lengua oficial. En el arte tracio confluyen influencias del arte persa o del arte de las estepas que le confieren cierta singularidad, pero los influjos helénicos son predominantes. Así, las pinturas murales de la Tumba de Kazanlak se pueden considerar como el mejor exponente de la pintura helenística en Bulgaria.

Bibliografía:

– DIMITROVA, Evtimka. Kazanlak: thracian temples and vaults. Sofia: Borina, 2009.
– HODDINOTT, R.F. The Thracians. London: Thames and Hudson, 1981 (hay traducción francesa: Les thraces. Paris: Armand Colin Éditeur, 1990).
– ZÁREV, Kosio. La necrópolis tracia de la ciudad de Kazanlak. Sofia: Borina, 2007.

Banquete funerario representado en la cúpula de la cámara de la Tumba de Kazanlak (reproducción)

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