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Ka'ba-ye Zartosht (Cubo de Zoroastro) en Naqsh-e Rostam

Ka’ba-ye Zartosht (Cubo de Zoroastro) en Naqsh-e Rostam

La civilización sasánida es una de las menos conocidas de la dilatada historia persa, aun siendo una de las más importantes de su historia. Se desarrolló en Irán durante la Antigüedad Tardía, entre los siglos III y VII d.C., un período comprendido entre los estertores de la Edad Antigua y los albores de la Edad Media.

La dinastía sasánida, que dio nombre a esta civilización, gobernó Persia desde 226 a 651 d.C. y constituyó un imperio que se extendió por todo Oriente Medio, desde el Mediterráneo hasta Asia Central, rebasando las fronteras del actual Irán. El advenimiento de esta dinastía fue consecuencia de la rebelión del príncipe persa Ardashir I contra el rey arsácida Artabán V, último regente del decadente imperio parto muy abierto a la cultura helenística. Esta reacción supuso el renacimiento de la antigua civilización aqueménida y la restauración del mazdeísmo o zoroastrismo que en época sasánida se convirtió en religión de estado, a semejanza de lo que ocurrió con el cristianismo en el Imperio Romano por las mismas fechas.

La restauración de la religión mazdeísta implicó la rehabilitación del “culto al fuego”. No es que se adorase al fuego como tal, sino a la pureza y a la energía del creador que éste representa, siendo un símbolo de Ahura Mazda, la deidad suprema del zoroastrismo. El fuego es un trasunto del sol, sustento de toda forma de vida.

En Naqsh-e Rostam y Pasargada se conservan dos construcciones cúbicas de época aqueménida que datan del siglo V a.C. Se trata de unos edificios de planta cuadrada y de tipo turriforme de unos doce metros de altura que se interpretaron como posibles santuarios del fuego, pero que por su propia estructura no parece que estuvieran destinados a tal fin. Es probable que se tratasen de templos para orar a Ahura Mazda o de tumbas como también se ha apuntado, mas todo queda dentro del terreno de la especulación.

Zendan-i-Soleiman (Prisión de Salomón) en Pasargada

Zendan-i-Soleiman (Prisión de Salomón) en Pasargada

Habrá que esperar hasta el advenimiento de la dinastía sasánida para encontrarnos con estructuras arquitectónicas que sí se adecuarían a estos rituales, los denominados atashgah y chahar taq. Además de este tipo de edificios destinados a guardar y honrar el fuego sagrado, éste también se veneraba en sencillos altares, constituidos por un pedestal que sostenía un recipiente en el que ardía el fuego, tal y como se puede ver en el reverso de numerosas monedas sasánidas.

Moneda de Bahram I (273-276) en cuyo reverso se puede ver un altar del fuego

Moneda de Bahram I (273-276) en cuyo reverso se puede ver un altar del fuego

Bibliografía:

Estudios de carácter general sobre arte y arqueología persa:

– GHIRSMAN, Roman. Persia: protoiranios, medos, aqueménidas. Madrid: Aguilar, 1962 (El Universo de las Formas).
– GHIRSMAN, R. Irán: partos y sasánidas. Madrid: Aguilar, 1962 (El Universo de las Formas).
– GODARD, André. L’art de l’Iran. Paris: Arthaud, 1962 (hay traducción castellana: El arte del Irán. Barcelona: Juventud, 1969).
– STEIN, Aurel. “An Archaeological Tour in the Ancient Persis”, dans Iraq III (1936).
– VANDEN BERGHE, Louis. Archéologie de l’Iran ancien. Leiden: E.J. Brill, 1959 (1966).

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